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Quiero contaros un poco mi experiencia con el aprendizaje del inglés.
Hace un año que decidí que debía de hacer algo para aprender inglés y lo que me motivó fue una mala experiencia profesional, que aunque no importante, sí que hizo que me planteara lo necesario que es el inglés en este mundo tan globalizado. Además, me encanta el teatro musical y siempre me había lamentado de no poder entender la letra de las canciones.
Mis conocimientos por entonces eran los adquiridos en el instituto y el poco vocabulario aprendido con la lectura de libros técnicos en la facultad. Yo pensaba que tenía un nivelazo y que con unas cuantas clases estaría hablando con fluidez. ¡Que ingenuo era!
El caso es que contraté a un nativo para clases "one to one". Las primeras clases me gustaban, pero, poco a poco, empecé a perder el interés. Me frustraba mucho porque el "profe" lo único que hacía era hablar y hablar en inglés todo el rato. Lo cierto es que no entendía ni el 15% de lo que decía, pero según él era la mejor forma de avanzar. Eso hizo que fuera perdiendo el interés y que viera el reto de aprender el idioma como algo inalcanzable.
Entre tanto descubrí el blog de Mónica y vi que había otra manera diferente de afrontar la enseñanza de un idioma y me pareció que las ideas y el método de Mónica era bueno y decidí que fuera mi profesora. No creáis que fue fácil, jeje. Tenía pocos huecos y eran incompatibles con mi horario, pero al final pudimos encontrar uno... ¡a las 7.30 de la mañana! Yo no vivo en Madrid, así que utilizaríamos Skype, un programa de mensajería y telefonía sobre Internet.
De nuevo, con la ilusión y las ganas renovadas, empecé las clases con ella. Os aseguro que desde el primer día ha sido diferente. Hace ya cinco meses que empezamos y me levanto cada miércoles y viernes a las 7.00 con más interés si cabe que al principio. Son clases muy amenas, adaptadas a mi nivel, en las que hablamos sobre cosas cotidianas, realizamos ejercicios diversos y, sobre todo, se preocupa de que todo vaya bien. Al menos no es como con el otro profesor. Ella consigue mantener mi interés, y lo cierto es que siento que mejoro.
Ahora, con cierta perspectiva he llegado a una serie de conclusiones que tal vez puedan ayudar a alguien. Lo cierto es que aprender un idioma no es tarea sencilla. No basta con un par de horas de clase a la semana. Hay que estudiar y mucho. Hay que practicar hasta la saciedad, escuchar mucho inglés, cuanto más mejor. Al principio pensaba que se podía aprender rápido, pero no es así, es un proceso lento en el que a veces se pasa mal y creo que una de las labores más importantes de un profesor, además de enseñar y saber cómo enseñar, es motivar al alumno y ayudarle en los momentos difíciles.
Creo que Mónica es muy buena en eso: sabe enseñar y sabe mantener el interés. Yo estoy muy contento porque tengo la mejor profesora, el resto sé que solo depende de mi.

