Testimonio de clases con Mark Schouman
Testimonio de Lola (Madrid)
Te mando mi feedback sobre tus clases, ya que tras la clase de ayer me di cuenta de que nunca te lo he dado, así que prepárate para una larga parrafada.
Antes de mi primera clase contigo no había hablado en mi vida en inglés, entendía lo que leía (más o menos) pero era absolutamente incapaz de entender una frase completa de lo que oía. A pesar de ello en esa primera clase fuiste capaz de hacerme hilvanar alguna frase y entendí lo que me decías, termine la clase pensando asombrada, ¡soy capaz!
Por supuesto, fue así debido a tu pasmosa capacidad para adaptarte al nivel, objetivos y estilo de aprendizaje de tu alumno, haciendo que piense que es capaz, a la vez que vas mostrando lo que aún hay que conseguir. Me admira como en una misma clase puedes modificar sobre la marcha la dinámica de la clase cuando tengo el día particularmente tonto o estoy más inspirada, (ya sé, que esto pasa pocas veces, por lo que tienes que desplegar tu inagotable paciencia).
Según mis objetivos has cambiado el estilo y la exigencia de la clase, ya sea entender y hacerme entender cuando viajo, que ha sido mi primer objetivo, o aprobar un examen que es el reto actual. Trazas un camino y me ayudas a seguirlo, y lo haces (y me quito el sombrero) evitando, lo que muchas veces en un serio handicap en cualquier aprendizaje, que la ansiedad o preocupación hacia la tarea, consuma recursos que deberían dedicarse en realidad a resolver la tarea, eres consciente de ello, y gradúas la exigencia de la tarea para evitar generar dicha ansiedad. Otro problema, del que también eres conciente y del cual me has avisado, es que me relaje demasiado, y que me centre demasiado en lo que voy a decir y descuide la forma de expresarlo.
Resumiendo, creo que tienes una sería de cualidades esenciales en un buen profesor, profesionalidad, competencia, habilidades sociales, calidez, empatía, paciencia, además de una asombrosa capacidad conversacional, y una gran dosis de sentido del humor, (no digo más, no vaya a ser que me subas el precio de la clase).
Por cierto, el día que fui capaz de quejarme por teléfono a recepción en un hotel de Estocolmo por una habitación ruidosa, y conseguí que me la cambiaran por una estupendísima suite, di por amortizado cada euro gastado en mis clases. Seguramente no fue una conversación brillante, y sé que me queda un largíííííísimo camino por recorrer, pero me entendieron y entendí. Objetivo cumplido.
See you
Lola (Madrid, Diciembre de 2009)
